quinta-feira, 3 de novembro de 2011

Lenguas, muchas de ellas

Me encanta el castellano, he estudiado por 3 años y algunos meses de mi vida e hasta hoy está muy fresco en mi memória. Especialmente ahora que volví del Perú.

Hablé con los guías, con las personas que allá conoci y oí mucho, demasiado. Todo fué tan normal que era como si estuviera en un país de mi lengua materna.
Las personas no creían que yo era de Brasil, pues mi sotaque es mínimo.

Por un instante estaba en el coche, en la carretera panamericana, mirando el paisaje de desierto, arena y polvo, con el pensamiento lejos, muy lejos de allá...

Pensaba en mi vida y mis pensamentos... ¡eran en español! Cuando me di cuenta, no me creí. Me quedé muy feliz. Por una cosa tonta, pequeña... mas no para mí!
El idioma fluía como el água, el água que no habia allá y que matava mi sed de despegar mis piés del Brasil.

El Perú me inspiró, abrió mi cabeza para los pueblecitos y para las culturas de antes, muy antes de mi abuela pensar en nascer y distintas de todo que vivi hasta hoy.

Mi inglés también fluió como água (pero no tan limpia como el español.... jaja). Cual va a ser el próximo idioma que empezaré a aprender?



Por la carretera...

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